Dedica unos minutos a leer los comentarios de casi cualquier publicación en redes sociales sobre la teoría del apego y probablemente encontrarás siempre el mismo debate.
Alguien cuenta que su pareja, a la que considera de apego evitativo, dejó de responder, se distanció emocionalmente o desapareció de repente. Otra persona responde diciendo que quienes tienen apego evitativo son "monstruos", incapaces de amar o de sentir empatía. Otros, en cambio, sostienen que el apego evitativo es una respuesta al trauma y no un acto de crueldad.
Estas conversaciones suelen volverse intensas porque ambos grupos están describiendo algo real.
Unos hablan de un dolor emocional auténtico.
Los otros describen cómo es vivir con un sistema de apego que interpreta la cercanía emocional como una amenaza.
Entonces, ¿quién tiene razón?
Como ocurre con muchas cuestiones en psicología, la respuesta es mucho más matizada de lo que a cualquiera de los dos lados le gustaría.
Punto clave
El apego evitativo puede explicar por qué una persona se aleja, pero no justifica un comportamiento que hace daño a los demás de forma repetida.
¿Por qué algunas personas describen a las parejas evitativas como "monstruos"?
La rabia rara vez es algo teórico.
Surge de experiencias muy concretas.
Una relación parece ir bien, a veces durante meses o incluso años, hasta que una de las personas se vuelve emocionalmente distante, deja de comunicarse o pone fin a la relación sin dar explicaciones ni ofrecer un cierre.
Para quien se queda atrás, la experiencia puede ser devastadora.
Muchas personas cuentan que les dijeron que eran "demasiado necesitadas" simplemente por querer una comunicación normal, algo de tranquilidad o una mayor estabilidad emocional.
Desde esa perspectiva, retirarse una y otra vez puede parecer profundamente cruel.
Puede que no importe si el comportamiento fue intencionado si el resultado siempre es el mismo.
Por eso algunas personas se frustran cuando el apego evitativo se utiliza como la explicación completa.
Comprender por qué alguien actúa de determinada manera no elimina el impacto que ese comportamiento tiene sobre los demás.
¿Qué suele experimentar una persona con apego evitativo?
Las personas que se identifican con un estilo de apego evitativo suelen describir una experiencia interna muy diferente.
No hablan de indiferencia.
Con frecuencia describen una sensación de verse sobrepasadas.
A medida que aumenta la intimidad emocional, su sistema nervioso puede empezar a interpretar la cercanía como una amenaza en lugar de como una fuente de seguridad.
Muchas describen la sensación de sentirse atrapadas, perder su independencia o experimentar un impulso casi automático de tomar distancia.
Algunas afirman que esto ocurre incluso cuando realmente quieren a su pareja.
Solo más tarde, cuando sus emociones se calman, comprenden plenamente cuánto daño causó ese distanciamiento a la otra persona.
Esto no significa que todas las personas con apego evitativo reaccionen igual.
Los estilos de apego describen patrones, no personalidades inmutables.
Sin embargo, muchos psicólogos creen que las experiencias tempranas pueden enseñar al sistema nervioso que la cercanía emocional es impredecible o insegura, haciendo que alejarse se sienta como una forma de autoprotección más que como una decisión consciente.
¿El apego evitativo es una excusa?
No.
Puede ser una explicación.
Y no son lo mismo.
Comprender por qué una persona actúa de cierta manera puede aumentar la empatía sin eliminar su responsabilidad.
La mayoría aceptaría que la ansiedad puede explicar por qué alguien evita determinadas situaciones.
Pero eso no significa que la ansiedad elimine la responsabilidad por las consecuencias que ese comportamiento tiene sobre otras personas.
Con el apego ocurre algo parecido.
Una respuesta al trauma puede explicar por qué alguien se distancia durante un conflicto o cuando aumenta la intimidad.
Pero no justifica desaparecer repetidamente de las relaciones sin comunicarse ni hacer ningún esfuerzo por cambiar patrones que perjudican a quienes le rodean.
La verdadera cuestión es la responsabilidad
Curiosamente, este es el punto en el que ambos lados del debate suelen coincidir.
Muy pocas personas sostienen que el comportamiento evitativo nunca causa dolor.
Del mismo modo, la mayoría de las personas con apego evitativo no creen que su estilo de apego deba servir como excusa para herir a los demás.
La verdadera diferencia aparece cuando la persona toma conciencia de su patrón de comportamiento.
Existe una diferencia importante entre alguien que:
- reconoce su tendencia a distanciarse;
- siente un arrepentimiento sincero;
- trabaja para comunicarse mejor;
- busca terapia o desarrolla habilidades más saludables para relacionarse;
y alguien que:
- conoce su patrón;
- sabe que hace daño a sus parejas;
- continúa actuando exactamente igual;
- espera que los demás simplemente lo acepten.
La primera persona está intentando cambiar.
La segunda está evitando asumir su responsabilidad.
Esa diferencia es mucho más importante que el hecho de identificarse como una persona con apego evitativo.
¿Se puede tener apego evitativo y ser una buena pareja?
Por supuesto.
Tener un estilo de apego evitativo no significa automáticamente ser una persona emocionalmente distante, incapaz de querer o de mantener una relación sana.
Muchas personas con apego evitativo construyen relaciones estables, afectuosas y duraderas.
Normalmente lo consiguen comprendiendo mejor sus propios patrones, aprendiendo formas más saludables de comunicarse y reconociendo cuándo su impulso de alejarse está motivado por el miedo y no por lo que realmente ocurre en la relación.
Del mismo modo, una persona que no tiene apego evitativo también puede comportarse de manera egoísta, manipular a su pareja o evitar asumir responsabilidades.
El estilo de apego describe una forma de relacionarse.
No determina el carácter de una persona.
No todo gira en torno al apego evitativo
Hay un aspecto importante que suele perderse en estas conversaciones.
Las relaciones rara vez funcionan en una sola dirección.
Una persona con apego ansioso puede aumentar la presión sin darse cuenta al buscar constantemente tranquilidad y confirmación.
La pareja evitativa puede responder creando todavía más distancia.
Esa distancia hace que la persona ansiosa necesite aún más seguridad.
Los psicólogos suelen llamar a esto el ciclo ansioso-evitativo.
Ninguna de las dos personas intenta necesariamente hacer daño a la otra.
Con frecuencia, ambas simplemente reaccionan a una sensación de inseguridad emocional.
Comprender este ciclo ayuda a explicar el comportamiento sin atribuir toda la responsabilidad a una sola persona.
¿Puede cambiar el apego evitativo?
Sí.
Las investigaciones indican que los patrones de apego pueden volverse más seguros con el tiempo.
Las relaciones saludables, un mayor autoconocimiento, la terapia y las experiencias repetidas de seguridad emocional pueden ayudar a desarrollar formas más seguras de relacionarse.
Esto no suele ocurrir de la noche a la mañana.
Incluso quienes han progresado mucho pueden volver a sus antiguos hábitos durante épocas de estrés.
La diferencia es que los reconocen antes y responden de una forma distinta.
Los estilos de apego se entienden mejor como estrategias relacionales aprendidas que como tipos de personalidad permanentes.
¿Qué deberías hacer si estás saliendo con una persona de apego evitativo?
No existe una respuesta sencilla.
Hay personas con apego evitativo que están trabajando activamente para construir relaciones más sanas.
Otras no.
En lugar de centrarse únicamente en la etiqueta, suele ser más útil hacerse preguntas como estas:
- ¿Está dispuesta a comunicarse?
- ¿Reconoce el impacto que su comportamiento tiene sobre mí?
- ¿Está haciendo un esfuerzo real por cambiar?
- ¿Me siento emocionalmente seguro o segura en esta relación?
- ¿Los dos asumimos la responsabilidad de nuestros propios patrones?
Estas preguntas suelen ofrecer respuestas mucho más útiles que una simple etiqueta de apego.
Entonces, ¿las personas con apego evitativo son "monstruos"?
Si acabas de vivir una experiencia en la que alguien a quien querías desapareció sin dar explicaciones, es posible que esa palabra describa exactamente cómo te sientes.
Tu dolor es real.
No necesitas minimizarlo.
Pero como descripción de todo un grupo de personas, simplemente no está respaldada por la investigación sobre el apego.
El apego evitativo no significa falta de empatía.
Tampoco garantiza que una persona vaya a hacer daño repetidamente a quienes quiere.
La pregunta más útil no es si alguien tiene un estilo de apego evitativo.
La verdadera pregunta es si reconoce sus patrones y está haciendo un esfuerzo sincero por construir relaciones más saludables.
Eso dice mucho más sobre una persona que cualquier etiqueta relacionada con el apego.
Más información
La teoría del apego está diseñada para ayudarnos a comprender los patrones de nuestras relaciones, no para juzgar a las personas.
Tanto si te identificas con un estilo de apego seguro, ansioso, evitativo o temeroso-evitativo, una mayor comprensión de ti mismo puede ayudarte a comunicarte mejor, crear vínculos más fuertes y disfrutar de relaciones más satisfactorias.
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